Reforma y rehabilitación

Humedades en casa: causas y soluciones

Las manchas, el moho y la pintura que se abomba no se arreglan pintando encima. Para acabar con una humedad hay que encontrar su origen. Te explicamos cómo.

Por Estudio Javier Chulvi·19 de enero de 2027·3 min de lectura

Pocas cosas dan más quebraderos de cabeza en una casa que las humedades: manchas en el techo, moho en las esquinas, pintura que se abomba, ese olor característico. Y pocas se tratan peor, porque la tentación es siempre la misma: pintar encima y esperar que no vuelva. Spoiler: vuelve. Para acabar de verdad con una humedad hay que entender de dónde viene, porque cada tipo tiene una causa y una solución distintas. Vamos a verlas.

No todas las humedades son iguales

El primer paso, y el más importante, es identificar el tipo de humedad, porque tratarla sin saber su origen es perder tiempo y dinero. Básicamente hay tres:

  • Por filtración: el agua entra desde el exterior (una cubierta, una fachada o una tubería rota) y aparece como manchas localizadas, a menudo tras la lluvia.
  • Por capilaridad: el agua del terreno sube por los muros desde abajo; típica en plantas bajas y casas antiguas, deja una franja húmeda en la parte inferior de la pared.
  • Por condensación: la más común; el vapor de agua del interior (cocina, duchas, respiración) condensa en las superficies frías por falta de ventilación o aislamiento, y genera moho en esquinas y rincones.
La clave de todo

Tratar el síntoma sin atacar la causa es tirar el dinero. Una pintura antihumedad sobre una filtración no resuelve nada: la humedad seguirá entrando y reaparecerá. Identificar bien el origen es el 90 % de la solución.

La solución, según la causa

Cada tipo de humedad se resuelve de forma distinta:

  1. Filtración: localizar y reparar la entrada de agua (impermeabilizar la cubierta o fachada, arreglar la tubería) y después restaurar el daño interior.
  2. Capilaridad: cortar el ascenso del agua con barreras impermeables o sistemas de aireación de los muros.
  3. Condensación: mejorar la ventilación y el aislamiento; muchas veces basta con ventilar mejor y eliminar los puentes térmicos donde condensa.

Mejor prevenir

Muchas humedades, sobre todo las de condensación, se evitan con un buen aislamiento y una ventilación adecuada desde el proyecto. En una reforma o una obra nueva bien hechas, estos problemas no deberían aparecer. Cuando sí surgen en una vivienda existente, conviene un diagnóstico profesional antes de gastar en soluciones que pueden no atacar la causa real.

Una humedad no se arregla pintando encima: se arregla encontrando por dónde entra el agua. Lo demás es maquillaje que se cae solo.

Si tienes humedades que no terminan de irse, podemos diagnosticar su origen y plantear una solución definitiva, no un parche. Cuéntanos qué te pasa. Y si vas a reformar, te interesa nuestra guía de reforma integral.

JC
Sobre el autor

Estudio Javier Chulvi

Estudio de arquitectura e interiorismo con más de 20 años proyectando viviendas en la Comunitat Valenciana. Obra nueva, reforma integral y dirección de obra con un único interlocutor de principio a fin.

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