Eficiencia y sostenibilidad

El certificado energético: qué significa cada letra

Esa etiqueta con letras de la A a la G que aparece al vender o alquilar una vivienda no es un mero trámite: dice mucho sobre lo que costará vivir en esa casa.

Por Estudio Javier Chulvi·20 de agosto de 2026·3 min de lectura

Si has comprado, vendido o alquilado una vivienda, te habrás topado con el certificado energético: esa etiqueta de colores con una letra de la A a la G, parecida a la de los electrodomésticos. Mucha gente lo ve como un trámite más, pero en realidad dice algo muy útil: cuánta energía consume esa vivienda y, por tanto, cuánto costará climatizarla y mantenerla. Entenderlo ayuda tanto a quien compra o alquila como a quien quiere mejorar su casa.

Qué es y para qué sirve

El certificado de eficiencia energética es un documento, obligatorio para vender o alquilar una vivienda, que evalúa su consumo de energía y sus emisiones. Lo emite un técnico tras analizar la casa, y resume el resultado en una letra y un color: de la A (verde, muy eficiente) a la G (rojo, muy ineficiente). En la práctica, es una forma rápida de saber si una vivienda será cara o barata de mantener.

Qué significa cada letra

  • A y B (verde): viviendas muy eficientes, de bajo consumo. Habituales en obra nueva de calidad y casas rehabilitadas.
  • C y D (amarillo): consumo medio; el rango donde se sitúan muchas viviendas correctas.
  • E, F y G (naranja y rojo): consumo alto; típico de viviendas antiguas sin aislamiento ni sistemas eficientes. Caras de climatizar.
Una letra mejor, dinero ahorrado

La diferencia entre una vivienda con letra A y una con letra G no es estética: es dinero real cada mes en facturas. Por eso una buena calificación energética revaloriza el inmueble y lo hace más atractivo para comprar o alquilar. Cada vez más gente mira la letra antes de decidir.

Cómo mejorar la calificación

La letra no es inamovible: se puede subir con las intervenciones adecuadas. Las que más mejoran la calificación son las mismas que más confort aportan:

  • Mejorar el aislamiento de fachada, cubierta y suelo.
  • Cambiar las ventanas por otras de altas prestaciones.
  • Sustituir los sistemas por otros eficientes, como la aerotermia.
  • Incorporar energías renovables, como las placas solares.
El certificado energético no es un papel para el cajón: es un resumen honesto de cuánto te costará vivir en esa casa cada mes.

Si quieres mejorar la eficiencia de tu vivienda —y de paso su calificación y su valor—, podemos estudiar qué intervenciones son más rentables en tu caso. Cuéntanos cómo es tu casa. Te interesa también la casa pasiva (Passivhaus).

JC
Sobre el autor

Estudio Javier Chulvi

Estudio de arquitectura e interiorismo con más de 20 años proyectando viviendas en la Comunitat Valenciana. Obra nueva, reforma integral y dirección de obra con un único interlocutor de principio a fin.

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